lunes, 6 de septiembre de 2021

Agostamiento

 


Llevo semanas de veraneo en el pueblo pero por primera vez paso por la plaza del caño, tan próxima, y allí está, una esquela, pegada al tablón de anuncios: Beatriz. Al día siguiente es el funeral…

Aprieta el sol de mediodía y algunos nos refugiamos en la sombra mezquina de árboles aún jóvenes mientras otros entran en la iglesia que se abarrota enseguida, de tan pequeña. Los de fuera charlamos en corrillos: era longeva, no sufrió, lo firmaríamos, todo hecho, ley de vida, el pasado abril le tocó a Etelvina… se invocan los tópicos como un exorcismo y después se pasa al recuento de enfermedades propias y ajenas, cerciorándonos de que aún afrontamos la maldición. Sale el cortejo y caminamos al cementerio, a pocos metros, con la cabeza gacha y el ánimo de circunstancias. En el pequeño cercado, los murmullos y el comedimiento concilian mal con el trajín albañil de los operarios de la funeraria. En todo entierro hay quien arroja el puñado de tierra y quien ha de aferrar una pala. Al final, algunos se acercan al viudo (viudo, suena extraño…) que de tan afligido no parece reconocer a nadie. Como si hubiera descubierto de pronto que ha comenzado a morirse también él. Los recuerdos sepultan el regreso a casa. Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/agostamiento

  (Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección titulada "Las razones del polizón", el 05/09/2021)

domingo, 29 de agosto de 2021

Ovejas eléctricas 8: Jacuzzi al pasado

 

A la agencia de viajes en el tiempo no le sentó bien mi opinión sobre la excursión que programó al año 2121 y, contra pronóstico, me ofrece un bonus de sus servicios en forma de catas a distintas épocas, todas ellas pasadas, para que reconsidere mi opinión sobre los viajes temporales. Queda una semana de agosto así que acepto la oferta y, sentado en la máquina del tiempo que, por cierto, es un comodísimo jacuzzi (idea nada original: es de 2010), tecleo varios momentos remotos a visitar. Tengo una docena de oportunidades.

Uno: Paleolítico. Nada más aparecer, un tigre dientes de sable me hinca sus dientes de sable. Duele.

Dos: Neolítico. Agricultores. Abrimos acequias para los cultivos y, cuando la sed aprieta, bebemos de ellas. El agua sabe rara. Palmo.

Tres: Edad del Bronce. Construimos una muralla que proteja el poblado, me cae un pedrusco encima, larga agonía.

Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/ovejas-electricas-viii-jacuzzi-al-pasado

  (Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección veraniega titulada "Ovejas eléctricas", el 29/08/2021)

lunes, 23 de agosto de 2021

Ovejas eléctricas 7: Minority report

 


En este 2121 donde hemos viajado tan estivalmente las empresas no se resisten, como tampoco lo hacían antaño, a evaluar la satisfacción de sus clientes, turistas futuristas, aunque, como se verá, no se esperan así por las buenas, las evaluaciones negativas. Tampoco eso ha cambiado.

A punto de acabar este viaje, las experiencias del contingente de viajeros se ponen en común en una especie de terapia de grupo tan innecesaria de entrada como contraproducente al fin. Mi vecino de asiento, que me ha cedido sitio entre él y su mujer, comienza la ronda inquisitorial sobre nuestra supuesta satisfacción:

- Díganos, don Federico, por favor, cómo valora usted la experiencia.

- Cojonudamente, y perdón por el arcaísmo de muy antaño –guiña el ojo-, sobre todo la barra libre, las chavalitas en licra y el safari de linces de polietileno, qué gozada...

- Ahora usted, don... como sea.

- Decepcionante, con sinceridad. No hemos podido ver nada del futuro inmediato, de aquel que hemos de vivir cuando regresemos. El pasado me ha resultado un tanto de plástico y el futuro, confuso, a trazo demasiado grueso. Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/ovejas-electricas-vii-minority-report

  (Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección veraniega titulada "Ovejas eléctricas", el 22/08/2021)