domingo, 7 de junio de 2026

Las casitas

 


Por unos días hemos dejado de pensar en las casas para preocuparnos de la Casita. Los no iniciados -cada vez menos- hemos descubierto que la Casita de los conciertos de Bad Bunny replica en el escenario una vivienda tradicional puertorriqueña a la que invita a diferentes espectadores. Todo el mundo quiere pasar un rato allí y, sobre todo, ser fotografiado, difundir y que se difunda su visita. Los agraciados se vienen seleccionado en el ambiente denominado VIP, consistente en famosos y otras personas (en general mujeres) de físico “normativo”, eso es, pibones, comportamiento que ha provocado críticas y ha sido discretamente enmendado con alguna que otra persona “normal” (¿normalizada?).

Más allá de su visión y misión promocionales, la Casita es una metáfora perfecta y muy oportuna. Relata la conversión de una vivienda distintiva, y en teoría humilde, en alojamiento efímero de personajes con dinero cuya presencia es deseada y cuyo modelo de vida justifica un “allanamiento de morada” tan literal. La casa popular de los ancestros se rinde a la arrolladora invasión de un contingente de paso, turístico, que ha laminado el sentido primero y respetable de esa casa, su raigambre trasplantada al terreno de las ambiciones crematísticas; su alma vendida a un diablo realquilado. Así nuestras ciudades, especialmente sus cascos históricos que teníamos por divisa identitaria y trasferimos al mejor postor, al visitante VIP. Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/opinion/casitas_197702_102.html?fbclid=IwY2xjawSTO-hleHRuA2FlbQIxMABicmlkETBLYjc4a1hmcE5ZaWNnVkhkc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHv1Mdgy5gXAC-me3cuLYCxmO9V12OlDm-KKfk24MnSB3n5EerlErJgU-XnVw_aem_v-HQJaO8Lu7C0Zb5fiiIrw

    (Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección titulada "Las razones del polizón", el  07/06/26)