Que en tierras de León han campado pocos leones es un dato
conocido o barruntado por casi todo el mundo. Tal vez alguno de paso en algún
circo o por excentricidad adinerada. Casi todos conocemos también que la
denominación de ciudad y provincia procede por corrupción (léase evolución, que
en idiomas es lo mismo) de legión, del origen militar de la población cuyo
espíritu cuartelero aún se deja ver con pertinacia. Quizás por el afán de
abreviar y entenderse mediante el uso de símbolos parlantes en una sociedad
analfabeta, con el tiempo la figura de un león acabó por significar a la ciudad
y al reino y, al fin, por representarlas. De ahí a colocar leoncitos de todo
tipo de materiales, formas y colores en todo tipo de tamaños, soportes y
ubicaciones urbanas (rotondas, rinconadas y plazoletas, preferiblemente), solo
median algunos siglos y la intención municipal de recargar una supuesta
identidad que para sí quiera el mucho más discreto reino de Wakanda.
Mola el león. Por ello se ha convertido también en
emblema de tantos territorios y ciudades por el ancho mundo, lugares con
frecuencia poco dados a estar poblados por tales animales: de los tres
estirados y superpuestos ingleses a los espadachines de Sri Lanka o Países
Bajos, Montenegro, Chequia, Zaragoza o
Jerusalén, entre una infinidad, ofrecen un catálogo de contorsionistas e
irreales animalitos que hacen palidecer a los dibujantes de manga. El origen de
este éxito reside seguramente en las virtudes de simba (león en suajili), que
son notorias: rey de la selva a causa del poder de fauces y músculos es también
el rey de la pereza, contradicción que quisieran resolver los clientes de los
gimnasios del mundo. Es asimismo rey de la actividad sexual. Lo tiene todo. Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/opinion/leon_201714_102.html?fbclid=IwY2xjawUCFFBwZG9mAWV4dG4DYWVtAjEwAGJyaWQRMHozdnNHQVd5MVhtc2tmejBzcnRjBmFwcF9pZBAyMjIwMzkxNzg4MjAwODkyAAEefXULj58k-BWqwuuzozjekv1vPQYsfUXPKcdKdfC3x75KtKTuZi9ZxRLIs0w_aem_b-9fMvDEQ-HYP4tou1vHPg
(Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección titulada "Las razones del polizón", el 23/08/26)

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