Cuenta Muñoz Machado, director de la Academia, en su
reciente libro sobre Cervantes, que en el contexto de la recuperación de la
figura del “regocijo de las musas”, tan relegada hasta entonces como encomiado
su genial libro, Mariano de Cavia propuso convertir en fiesta nacional el 23 de
abril, fecha de su muerte. Fracasó, pero la Cámara del libro de Barcelona coincidió
después en elegir efeméride cervantina para una Fiesta del Libro en 1923, propuesta
sancionada tres años después por Alfonso XIII a iniciativa del editor Vicente
Clavel para todo el reino, luego Día del Libro desde 1930. Desde entonces la
celebración prosigue, volcada a la incitación a la lectura en un país aún con ese
déficit, y amparada ya junto a los derechos de autor por la UNESCO para todo el
mundo, en homenaje al de Alcalá, al Inca Garcilaso y a Shakespeare, fallecidos
en la misma fecha aunque no el mismo día, como se sabe, por caprichos administrativos
y de calendario.
Existe también un Día Internacional del Libro Infantil, en
la fecha de nacimiento de H.C. Andersen, el 2 de abril. Pero, aparte un Día de
la Ilustración en Galicia a propósito del nacimiento de Castelao (30 de enero)
no existe uno general dedicado al libro ilustrado, que tal vez merecería un especial
recuerdo en que jugaría papel relevante uno de los artistas leoneses más
importantes de la historia: Maius, el gran ilustrador de los Beatos mozárabes,
considerado “el Picasso del siglo X” por el hispanista John Williams,
investigador preclaro de estos códices. En el copiado e ilustrado en la iglesia
leonesa de Santa María de Tábara (provincia de Zamora) se encuentra la única
representación de un scriptorium de
la Edad Media europea, situado en la torre de dicho templo. La fecha del Beato
tabarense, redactado por el discípulo y continuador de Maius, Emeterius, podría servir al caso. Su
texto aún conmueve: “¡Oh torre de Tábara, alta y pétrea! Arriba [está] el primer aposento,
donde Emeterius durante aproximadamente tres meses se sentó un tanto encorvado
y con todo su vigor puso a prueba la pluma. Se terminó el libro el 27 de julio,
en la era 1008 [=año 970],
hora octava [=dos de la
tarde]”. En 975, Emeterius, junto con el monje Senior y la monja Ende
realizarían el Beato de Gerona. Ella es la primera artista conocida del
medievo.
El Museo de León alberga aún la exposición dedicada a los “Beatos
leoneses ilustrados”, bajo el lema que uno de los copistas incluyó en un margen
exhortando a leer y admirar lo iluminado a un tiempo: lege et mira. En esa muestra se puede recorrer la historia de estos
libros, de su copia y facsimilado, de cómo y para qué y quién se hacían y con
qué, de la trascendencia cultural que tuvo su diseño y su belleza. Para
celebrar el Día del Libro, y muy cerca del palacio de los Guzmanes, donde tiene
lugar la Feria, puede ser recomendable añadidura.
(Publicado en La Nueva Crónica de Léon, con motivo del Día Internacional del Libro, el 23/4/2022: https://www.lanuevacronica.com/libros-e-ilustracion-una-antigua-pareja)