En el Juego de la Oca si uno cae en la casilla de la calavera – o “casilla de la muerte”- se debe comenzar de nuevo la partida. Algo así está ocurriendo. Hemos vuelto a muchas casillas de salida o, quizás, hemos vuelto a un gran inicio general después de caer en la casilla ultra -o “casilla Trump”-. Ese retroceso se aprecia en particular en aquello de lo que hablamos y de lo que deberíamos estar hablando.
Hace tres o cuatro tiradas de dado estábamos debatiendo sobre las medidas más eficaces a corto y largo plazo para detener o aliviar un cambio climático que los científicos dan por seguro desde hace décadas y la población mundial, aparte de sufrir, conocía como verdad irrefutable. Hemos vuelto ahora a la casilla de discutir con cenutrios si existe o no el principal dilema de la humanidad.
Hace un par de tiradas teníamos claro que la migración era un problema originado en las condiciones de vida de los países de origen que impulsaban a muchas personas a buscar algo mejor. Y que debía tratarse a esos congéneres con los derechos que les asisten. Ahora estamos en si son personas de segunda y cabe encerrarlos y echarlos sin respeto, piedad o justicia.
Hace un par de movimientos, el asesinato en masa de civiles desarmados era condenado por todos, viniera de donde viniera, como la invasión o la violencia en general. Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/opinion/casilla-58_190365_102.html?fbclid=IwY2xjawPtLLRleHRuA2FlbQIxMABicmlkETA2d3hvZnlTSEp1QTFIN0s5c3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHqw2Tsrd6a9QMC3acdq65Vn5JG3zsKRLqrhLhZ89D5PKKYrwpojU20XdVyMJ_aem_oA_L-5gH4Lh2-vt9UJB2BQ
(Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección titulada "Las razones del polizón", el 01/02/26)
