viernes, 26 de diciembre de 2025

Profesiones con presente 2: Papá Noel

 


-        Será comunista el gordo este, ¡pues no da cosas gratis! Como si se ganaran las cosas sin esfuerzo. Y se las da a todo el mundo, sin distinciones, vagos incluidos. Estos zurdos nos traen la ruina.

-        Papá Noel, papá… ¿Y por qué no “mamá”? El patriarcado nos quita el derecho a representar la Navidad. Pero, ¿quién tuvo al Niño? ¿Eh? ¿Quién?

-        Comunista es seguro, ¿no va de rojo? Y con esa barba de jubileta hípster...

-        De rojo, como si solo hubiera un color, uno muy machote, claro, bien primario y agresivo, no vaya a ser. Le pegaría más un atuendo pastel, una mezcla de tonos suaves… De Coca-Cola no se podía esperar nada bueno.

-        Solo trabaja un día, el muy caradura, seguro que cobra una paguita. Hace lo que le da la gana y cuando quiere, con tiene funcionarios de uniforme para servirle. Y esos paquetes sospechosos, son de droga seguro.

-        Repartiendo juguetes sexistas, por supuesto, el bombero y la excavadora para él y para ella las muñequitas y la cocinita, como si no hubiera más opciones; ni más orientaciones sexuales. Claro que, como es un tío, todo simple, no vaya a ser que se líe con los paquetitos.

-        Y antimonárquico, competencia desleal a nuestros queridísimos y tradicionales Reyes Magos. Otro republicano trasnochado.

-        Oye, que trae carbón, el menda, ahora que estamos con la descarbonización. El planeta se va a la mierda por gente así. Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/opinion/profesiones-con-presente-2-papa-noel_188169_102.html?fbclid=IwY2xjawO7InxleHRuA2FlbQIxMABicmlkETAydGFOWGROTE1wb0VCNXVWc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHsl7g1bxQNsV8hKvqJN8Yw09yPT_jeuzVXwB0F0Go7rqtgU_PrObVoksVDZ8_aem_Sw99JfXTLzkNHtOo-gyBUA

                (Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección titulada "Las razones del polizón", el  21/12/25)

lunes, 15 de diciembre de 2025

Profesiones con presente 1: el odiador

 


Odiadores siempre ha habido, la ojeriza es tan humana como la gastronomía o los fines de semana. Pero odiar se ha convertido en actividad profesional, remunerada o no, cotizante o no. Y anda desatado ese gremio, hasta el punto de que no falta argumento sin su réplica, siempre chispeante, ni intervención sea donde fuere, sin su generosa y efervescente contribución. La sal de la tierra. ¿Para cuándo un estatuto profesional, unas normas del gremio, un código de conducta? Para ciscarse en ellos, claro.

Propondría, si me preguntaran (que no lo hacen, pero tanto me da), un par de requisitos para el examen de ingreso. Habría que demostrar la posesión de tiempo sobrado destinado a las interminables guardias e imaginarias que exige tan absorbente afición. Quizás por eso la palabra odio se asemeja a ocio (en latín también: odium/otium) porque solo quien dispone de tiempo -y se aburre mucho- puede permitirse un odio como es debido, con sus expresiones vejatorias y su manera resentida de ver las cosas. Además de un vicio, odiar atarea. En segundo lugar, exigiría incansable empecinamiento en seguir las evoluciones,  trabajo y milagros de la persona, personas, actividades o ideas aborrecidas. Al no tener vida propia, las ajenas justifican cuanto hacen, profieren y no callan estos personajes. Y, en tercero, las anteojeras, que no hace falta explicar, pues se entiende que el odio no es ciego sino asno. Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/opinion/profesiones-con-presente-odiador_187767_102.html?fbclid=IwY2xjawOsq9dleHRuA2FlbQIxMABicmlkETA3WEZXakNnWldnTEt1OU9Sc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHql8pbM-Dv4BThgzS-4HMmqj0seoCxhM5s3WRmjZnLo1jlLsyxojYAo7Xwgh_aem_6JFC5fKcAxpNZcw9RrTCvQ

               (Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección titulada "Las razones del polizón", el  14/12/25)

martes, 9 de diciembre de 2025

Postrimerías y 6: Muerte de un árbol

 


El chirrido desagrada y aturde como proveniente de un lugar maléfico. Las ramas amputadas emergen del tronco clamando mudas con ondas de dolor dibujadas en el tajo. Recuerdan imágenes horribles de guerras, estampas de Goya, pesadillas bíblicas, tormentos. Un árbol vivo es muy diferente a un ser humano, pero la muerte los hermana en una sucesión de instantes agónicos, desolados, que el silencio de aquel convierte acaso en más penosos. Las máquinas que mutilan con estruendo han dejado su figura absurda, descompuesta y abierta en canal, rodeada de briznas y astillas y hojas secas, coágulos y despojos a sus pies. Porque aún sigue en pie, sus raíces escondidas, cuerpo a tierra.

Ayer acabó exhausto y desnudo, suplicante, con los muñones más gruesos alzados a un cielo inclemente. Sus hijuelas, ramajes, hojas se han ido desperdigando o amontonando desquiciadamente. Hoy han terminado el trabajo imponiendo orden, los tocones en una pirámide y la hojarasca hacinada: el catálogo de sus tiempos y mudanzas se ha convertido en leña, serrín, polvo.

Era un individuo espléndido, de generosa fronda, dador de sombra, cobijo, murmullos y alivio. Mitigaba las líneas hostiles de las construcciones humanas y la brusquedad de sus actos con una ligereza vibrante y quieta. Participaba de las estaciones y se plegaba a su designio con esos gestos conmovedores que solo otros apreciaban; pues se ofrecía sin voluntad, precio o conciencia: los otros eran quienes valoraban. Son otros quienes ahora lo tasan y abaten. Porque los árboles son únicamente árboles. Este árbol vivía en un parque y nos es posible imaginar la indiferencia de los árboles vecinos, tal si su destino les importara el mismo bledo que parece importarle al que ahora cae la energía indiferente y metódica empeñada en hacerlo pedazos. El reloj urbano que se alza a su lado se burla de metáforas que les importan nada, antes y ahora. Son solo un árbol y un reloj. Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/opinion/postrimerias-6-muerte-arbol_187384_102.html?fbclid=IwY2xjawOmAjtleHRuA2FlbQIxMABicmlkETBMRG9IN0gzUGw5YjdLNlpHc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHr_MECvERZ96srudpNlkMWjs0sXB2TgeEC2J422ZlpZ9O4QuGungObJow1lA_aem_69dEMwI-SvhU5p1VRDWlOA

Foto: Paula Padierna.

              (Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección titulada "Las razones del polizón", el  07/12/25)


domingo, 30 de noviembre de 2025

Postrimerías 5: relato

 


Es bien sabido que el pasado lo escriben los vencedores, que la historia se va con cualquiera, sobre todo si paga bien. Pero también es cierto que esos mismos vencedores o pagadores acaban por pasar y las generaciones corrigen y releen, su derecho natural. Y al cabo de cierto tiempo los relatos dicen lo mismo de otra forma, los hechos se descifran, se leen, distintamente. En el conflicto de esas reinterpretaciones anida el espíritu de cada época. Más cuando se interpela una época reciente, aún con testigos, que a su experiencia de los hechos restan una lógica falta de perspectiva.

Nos hemos percatado en estos años, por poner un caso clave, de que el relato de la Transición era incompleto, sesgado, interesado quizás. E igual cabe contarlo de otra forma. A lo mejor cabría decir que el rey no era el dechado de virtudes democráticas que nos dijeron, ahora que sabemos que tampoco seguía las recomendaciones de los moralizantes discursos que recitaba en Nochebuena, sino todo lo contrario. Lo mismo hay que empezar a pensar que además de un político sagaz, Suárez fue el trepa de manual que transitaba de la Falange al CDS en sucesivos -y desesperados al final- intentos por mantenerse arriba. Que el PCE recibió goles en propia meta y el PSOE marcaba a placer. Que nos colaron en una Constitución decente -¿transitoria?- un montón de tropezones, como la monarquía, cuando, por otra parte, no parece haya habido intención de cumplir el contenido comprometido y social de su texto, que habla de derechos (a la vivienda, por poner un caso de moda) y libertades. En esos casos estamos aún en modo transitorio. Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/opinion/postrimerias-5-relato_186951_102.html?fbclid=IwY2xjawOaHgFleHRuA2FlbQIxMABicmlkETB1YjI1NHpERGJuZFFCTnZUc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHvqGAOHHnwrguZTP66ciHmV6zARMtXHJtfPN24eXaLKW2uxf8VcHU9VnFUWu_aem_A-P91Dy8XJTadLLF8eS-9Q

              (Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección titulada "Las razones del polizón", el  30/11/25)