domingo, 11 de enero de 2026

Profesiones con presente 5: El negacionista

 

Se suele resolver de un plumazo: el negacionista es un cuñado pasado de revoluciones, un cachondo involuntario o un cretino lengualarga. O las tres cosas a la vez. Pero no, este representante destilado del Zeitgeist de nuestro tiempo también ha de tener sus normas.

En primer lugar, digámoslo con rotundidad: “negacionismo” no es un buen término, no se atiene a la fidelidad que uno espera de una palabra. Quienes niegan lo cierto suelen afirmar otra cosa, por disparatada que sea. Propongo llamarlo disparatadismo, irracionalismo... O ignorancia en general, ya que darle la categoría de “ismo” lo convierte en sistemático y sistema, lo que se dice sistema, no hay.

Nadie puede tirar la segunda piedra, porque quien más y quien menos cuenta con sus propias creencias acientíficas y absurdeces de cabecera. De seres imaginarios y superpoderosos están pobladas toda religión y fe, y el empeño de cada una por imponerse como verdadera ha costado tantos o mayores conflictos que la caterva negacionista que se ha venido encima en estos tiempos virales y atrabiliarios. Aplicando la teoría de conjuntos comprobamos que tales creencias se comportan como grupos sucesivamente incluidos uno en otro y establecen la siguiente regla del negacionismo: a cuantos más conjuntos se pertenezca peor. Con permiso de don Euler, más que conjuntos planos podríamos hablar de conjuntos  tridimensionales, suerte de sumidero cónico, de forma que la tontería se acelera a medida que se desciende en ellos. Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/opinion/negacionista_189112_102.html?fbclid=IwY2xjawPRgBlleHRuA2FlbQIxMABicmlkETBWVGdVN0xKaXRGUDhyS1p0c3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHiIy3FD-qJ7_HxkmvZ-pGaDMNZshKOy3Pc8lFcWCdvTRLmIN-fTj_zhlSS93_aem_Wx3HlrwMpHcJ6EyNDEB4OQ

                  (Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección titulada "Las razones del polizón", el  11/01/26)


jueves, 8 de enero de 2026

Profesiones con presente 4: El villamaninés

 


Proseguimos esta minúscula serie dedicada a profesiones provistas de presente de indicativo con una no tan novedosa, aunque sí noticiosa en estas fechas turbulentas de la plácida Navidad. Les supongo a todos al día de los acontecimientos desencadenados en el municipio leonés de Villamanín a raíz del sorteo de la lotería que tantas euforias achampanadas dispensa y dispersa. Interesan al caso las reacciones de la vecindad agraciada, pues su catálogo ilustra bien modelos de comportamiento que se debaten en la política de nuestro tiempo, a saber: el solidario y socialdemócrata versus el monetario y sálvese quien pueda.

En los términos en que se ha planteado, los de un error involuntario cometido por jóvenes cuyo objetivo era (quizás ya no vuelva a serlo…) trabajar por el pueblo mediante la celebración de celebraciones y actividades diversas, esquivar una posible responsabilidad legal pasa por un acto de solidaridad hacia quienes forman parte de la comunidad o condenarles a pagar por su equivocación. O sea, en términos económicos: renunciar a parte menor del dinero para favorecer a otros o reclamarlo a pesar de ellos. Algo similar sucede con los impuestos: quienes los cuestionan lo hacen con la justicia social y la solidaridad en que se basa la cohesión de una comunidad entendida como tal, sea esta una ciudad, una región, una nación, etc. Obtener servicios públicos (carreteras, hospitales, colegios…) no es el único motivo de pagar impuestos, existe otro de muy alta consideración: ofrecer oportunidad a quien no la tendría, auxiliar a quienes lo necesitan, amparar a los débiles o atribulados, favorecer a la parte de la sociedad que no ha sido favorecida por circunstancias y condiciones ajenas; en definitiva: ser justos. Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/opinion/profesiones-con-presente-4-villamanines_188779_102.html?fbclid=IwY2xjawPMSRlleHRuA2FlbQIxMABicmlkETBzb0lkakExblNNSUxxNXdHc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHuAyoaz-uxpZKUa_m9vJ2xw37l7-0-M-5idIqLxCKMxlowcmKybEuShKpd-f_aem_EPc5gySf9QjP2bLkkZfoPw

                 (Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección titulada "Las razones del polizón", el  04/01/26)

Profesiones con presente 3: el joven facha

 


Hay profesiones que reaparecen con el tiempo, se creen extintas, pero -caprichos del ADN- de nuevo se hacen presentes. Y tan “presentes” en este caso. Daba mucha vergüenza ser facha, pero ha vuelto la moda, como los pantalones de campana. La rueda de la fortuna no para de girar, aunque a veces se embarre y salpique.

El facha de antes (del último medio siglo) solía ser un señor entrado en años y en carnes, fragante a tabaco y loción de señor, con cortinilla capilar canosa y/o teñida, trajines varios y traje estándar, a menudo cruzado, corbata reventona o pecho airoso y encadenado; opinaba sin matices o misericordia para que lo oyeran en la acera de enfrente y solo él tenía razón o, dicho en sus propios términos, “lo que yo te diga”. En fin, el tío o abuelo que hemos tenido todos, ya lo conocemos. Sin embargo, el facha actual, posmoderno, posindustrial y pospandémico se curte en el gimnasio (que llama gym), viste apretado (y lo llama outfit), a menudo no rebasa los treinta y es más español que la legión… extranjera. También en palabras del viejo facha, es un mocetón sano y como es debido, que sabe cómo son y deben ser las cosas, cómo está el país, a punto de romperse, y los peligros que le tiran de la sisa. Sabe tratar a las mujeres, a los bichos, a los zurdos y a los de fuera, le gustan los morlacos y las peinetas y salvará España a su pesar. Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/opinion/joven-facha_188490_102.html?fbclid=IwY2xjawPMSLlleHRuA2FlbQIxMABicmlkETBzb0lkakExblNNSUxxNXdHc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHiOdSyln_p5jS4tLY0LhifOM2DBhe_Ww8vFWHI5ZSQacJ-H_ha-wZDO2hRTA_aem_rzrv_sV9zFj-wnVXDBv6yw

                 (Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección titulada "Las razones del polizón", el  28/12/25)