domingo, 8 de noviembre de 2020

El otro muro

 


El votante de izquierdas se decepciona con tanta rapidez como facundia. Si el líder del partido no lleva a cabo lo prometido a la primera de cambio o no se comporta en la forma en que el votante considera debe hacerlo, llueven sapos y culebras. Que Zapatero retirase las tropas el primer día apenas le dio para un par de semanas de respiro. Lo mismo le sucedió a Obama, en su momento el último sueño americano de “izquierdas” (la comilla previene de lo que allí denominan izquierdas, quede claro). Tras unos meses en que no cerró Guantánamo, levantó unos metros más de muro, deportó inmigrantes y no implantó la sanidad universal lo más suave que le dijeron fue cagón. Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/el-otro-muro

  (Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección titulada "Las razones del polizón", el 08/11/2020)

 

lunes, 2 de noviembre de 2020

La congoja de Aquiles

 


Morir es sencillo: un instante estás y al siguiente no. Siempre y cuando suceda sin agonía, sin dolor o se combata con éxito. Quien haya experimentado un desfallecimiento repentino, una anestesia, un síncope, quien haya perdido el conocimiento lo sabe, cuando se vuelve, entiendes que podrías no haberlo hecho y, ¡zas!, se hubiera acabado sin más. Estás viendo una película y se va la luz. Y no vuelve.

Por ese motivo, la muerte es algo que sucede a los demás. Solo ellos pueden experimentarla. Son los demás, los seres queridos y que quieren al fallecido quienes perecen un poco, quienes se vacían un poco, a quienes alguna vez en medio de la noche les ahoga la certidumbre de que ya no podrán hablar nunca más con su padre, llamar a su hermana o quedar con su amigo del alma. Solo esa muerte es temible porque hay que vivir con ella. Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/la-congoja-de-aquiles

  (Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección titulada "Las razones del polizón", el 01/11/2020)

lunes, 26 de octubre de 2020

La piedra y el virus

 


La simplicidad simplifica, elude complicaciones o compromisos, merma, cercena o esquiva. La simplicidad de su constitución y comportamiento se convierte en el impedimento mayor de la lucha contra un virus, contra todo tipo de virus. Son tan escuetos que es muy difícil combatir sus debilidades, pues aparentan no tenerlas. Es como desmenuzar una piedra, obtenemos más piedras. Puede que sean la entidad más abundante del planeta pero ni siquiera se sabe si están vivos del todo y su existencia solo puede garantizarla parasitar estructuras más complejas de forma expeditiva. Las viraliza. La eficacia de lo vírico reside en que vive y prospera gracias a la debilidad ajena.

Por eso Trump, por eso Bolsonaro, por eso Abascal. Todos (y son tantos) responden a ese mecanismo básico, agresivo, bajoventral. Estriba ahí su fortaleza: ofrecen soluciones imposibles de analizar, rotundas y crudas como una piedra. Una piedra presta a ser arrojada contra otro. Más España, más bandera, menos emigración, más “libertad”, menos impuestos… Más y menos, una primitiva matemática de restas y sumas. Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/la-piedra-y-el-virus

 (Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección titulada "Las razones del polizón", el 25/10/2020)