domingo, 17 de mayo de 2026

Museos para un mundo dividido

 


Un año más, y va casi medio siglo, se celebra este 18 de mayo el Día Internacional de los Museos, promovido por ICOM, el Consejo Internacional de los Museos. El lema escogido para esta ocasión es “museos uniendo un mundo dividido”.

ICOM, organización no gubernamental de ámbito mundial, cuenta con más de 60000 miembros profesionales e institucionales en 139 países y cumple 80 años este 2026, mientras que su comité español tendrá 75 el próximo año. Heredero de la Oficina Internacional de Museos (OIM) de entreguerras, como muchas otras instituciones aún vigentes brotó entre las ruinas de la Segunda Mundial. Aquel era un mundo más dividido que este, pero en también más entregado a evitar enfrentamientos como los que habían dado lugar a sucesivas guerras mundiales y una guerra fría plagada de candentes conflagraciones postcoloniales; un mundo empeñado en afianzar la ONU (heredera así mismo de la anterior Sociedad de Naciones), bajo el pánico atómico y la esquizofrénica política de bloques.

Desde entonces, mucho han cambiado ICOM y, sobre todo, los museos. Recientemente el primero ha dado un gran salto a la hora de definir los segundos, aunque esos cambios aún no se hayan incorporado a las normativas y mucho menos a la forma de ver y verse las tan a menudo abrumadas instituciones museísticas. Una nueva definición, aprobada en Praga en 2022, pone el acento en el servicio a la sociedad, la accesibilidad, diversidad e inclusión, la participación comunitaria o los valores éticos y profesionales: todo ello sin ánimo de lucro ni privilegios: un camino a contracorriente de ciertas reactividades, un camino honesto y espinoso a un tiempo. Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/opinion/museos-mundo-dividido_196422_102.html?fbclid=IwY2xjawR3ix9leHRuA2FlbQIxMABicmlkETBFczUyQ1Z6VEVwdDl5aE03c3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHrH5WCHr584mIBdS3DAtX8WoweTMy2hRM2i-9gln3J8FRQySzfVq7CMvjxuy_aem_r-C8ygdr6W0D9_--mbSjrA

  (Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección titulada "Las razones del polizón", el  17/05/26)  

domingo, 10 de mayo de 2026

La habitación china

 


Nos pide el director de este, nuestro periódico, que actualicemos datos personales, fotografía y presencia en redes sociales para que el algoritmo, la IA o quien quiera que sea compruebe si recurrimos a la inteligencia artificial para escribir o si, incluso, es ella quien lo hace con (o sin) nuestro nombre. O sea, para abreviar, la máquina pide que nos identifiquemos como humanos, que nos autentifiquemos -¿humanicemos?- y demos muestras de que lo nuestro no es suyo. Incluso se ha puesto de moda escribir con errores ortográficos para distinguirse de la eficiencia gramatical de la IA. La excusa perfecta.

Nadie le pide a la IA que demuestre que es una máquina y no un montón de individuos escribiendo respuestas que queremos leer y quieren que leamos, como los enanitos que antaño vivían en los televisores. Y mucho menos pedimos que revele de dónde extrae sus ideas, si es que pueden llamarse así. Quizás porque ya sabemos de dónde: de nosotros. Durante décadas hemos estado cebando su memoria y supuestos razonamientos con todo tipo de información y deformaciones, con toda colgadura en redes y webs, con Shakespeare y Jesús Gil, con Scorsese y Torrente, hasta lograr una ingeniosa y perifrástica colega que devuelve el favor solicitando nos declaremos autores de nuestras palabras cuando somos también autores de las suyas. Por esas palabras, además, nadie ha pagado o compensado, pero gracias a ellas algunos se están forrando. Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/opinion/habitacion-china_195988_102.html?fbclid=IwY2xjawRuUfdleHRuA2FlbQIxMABicmlkETA0Vjl2RWNueUxhQVhKdmlYc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHrJMmSHlrsdeXAqEdWMQxEaSBAR4eF8xSJTUX4Mt6YAvzCbNN96tbx5Cb_L3_aem_PSCFYEjN2BI5xulNGH7FJw

 (Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección titulada "Las razones del polizón", el  10/05/26)  

domingo, 3 de mayo de 2026

Pureza de sangre

 


Resulta muy provechoso contar con personas de segunda clase. En la antigua Roma (esclavos), en la Edad Media (siervos) o en el antiguo régimen (vasallos), este grupo soportaba los privilegios ajenos y se ocupaba de las tareas más desagradables y duras. Un chollo. Se les robaban muchas cosas, sobre todo la posibilidad de ser personas como los demás y, en términos económicos, eran despojados del rendimiento de su trabajo y de sus posesiones. En época moderna se ha reverdecido esa segregación con distintas fórmulas que señalaban a determinados grupos definidos por su etnia o procedencia y aunque el concepto no fuera nuevo, adquiría nuevas galas verbales: pureza de sangre, pureza racial (leyes de Núremberg, apartheid)… Una larga lista de atrocidades se ha amparado en este tipo de discriminaciones por razón de procedencia, sexo, etnia o religión.

A menudo, también, esa idea ha estado detrás del colapso -social, cultural, económico…- de distintas sociedades, una de ellas, precisamente, la que tanto orgullo vano y tontorrón provoca en los promotores de la nueva versión: la “España imperial” fracasó cuando se empeñó en expulsar a españoles de otra fe o persiguió a los que prefirieron quedarse para apropiarse de lo suyo. Como el holocausto judío fue asimismo un inmenso robo o el genocidio palestino lo es, pureza de sangre o prioridades sociales son, en fondo y forma, un atraco a mano armada. Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/opinion/pureza-sangre_195612_102.html?fbclid=IwY2xjawRlFt5leHRuA2FlbQIxMABicmlkETBGV1Q5d2t5Y295Tm5IcGdKc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHjqzlTUU-LxyLpfR5Cj115PdPhYM_sk5ZW8Swohbr90y7Rcf_d5qJYaRmVEX_aem_2AEqVGDZPAHlInzXEivtnQ

                 (Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección titulada "Las razones del polizón", el  03/05/26)