Tiene mala reputación la tos. No es estética y apenas tiene épica, lírica o narrativa. Sin embargo, como la de quienes nos defienden de nosotros mismos, su tarea resulta honrosa y oportuna: expulsa lo que no debe estar dentro, desaloja lo invasivo, rechaza lo perjudicial. La tos salva vidas, aunque amargue la vida de vez en cuando: y así me consuelo. Cof, cof. Uno querría método más discreto y menos irritante, uno que no pusiera en solfa cada minuto a causa de su repetición y predominio; que no nos pudiera en entredicho ante los demás con esa rudeza. Pero evolución y civilización no se tienen en cuenta. Cof. Una mera tos revela que no estamos bien y, si acaso, que cabe alejarse: a menudo su sonido segrega y nos segrega. Cof, cof.
Existen la tos seca y la tos húmeda, es notorio. Como las regiones climáticas peninsulares o las áreas de muchos laboratorios y lugares donde se cuece algo. El yin y el yan de la tos, su blanco y negro. Se prefiere la segunda, por razones obvias, y se la llama “productiva”, siendo así que la tos seca se queda en mero capricho corporal (uno más), casi siempre doloroso o molesto o ambas cosas. Cof. Ante la tos seca nos convertimos en juguetes del destino, peleles dominados por un mal cuyo sentido ignoramos. Dominados por un nervio engañosamente vago, por un reflejo donde no nos reconocemos. Cof, cof. Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/opinion/cof-cof-cof_204806_102.html?fbclid=IwY2xjawVCoudleHRuA2FlbQIxMABwZG9mAWJyaWQRMENCdW1WMk5KQW1xR29IeGFzcnRjBmFwcF9pZBAyMjIwMzkxNzg4MjAwODkyAAEePsXZ2hGm--O9SCeTpZI5B3EpP4T5MlzTa0uOhNafSoJTJEJHZZCjIKLk4ck_aem_FrkAn5VMN2PDr9gQOyR7ug
(Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección titulada "Las razones del polizón", el 18/10/26)


