lunes, 31 de agosto de 2026

Personajes de nuestra histeria, 10: verano

 

 

Doscientas cincuenta y una horas de coche, cero de avión (al fin), una y media de barcaza y sesenta y ocho de bicicleta. Pasos sin cuantificar. Siete playas distintas, nueve visitas culturales, una piscina, tres chiringuitos, once sablazos, tres abusos de precio y dos de autoridad, cinco broncas ordinarias, dos extraordinarias y una categoría premium.

Cuarenta y ocho intentos de siesta, veintidós exitosos, el resto amagos de distinta e irritante duración. Un conato de desmayo y otro de insolación. Catorce despertares en plena noche a causa de vehículos a motor carentes de silenciadores o en modo carrera ilegal. Cincuenta y cinco gritos y risas estrepitosas entre las dos y las cuatro de la madrugada desde la calle con resultado de mecagoentusmuertos desde la cama. Bonus track: instalación provisional (tres semanas) de una chapa metálica de gran sonoridad y riqueza de armónicos en orificio de la calzada.

Treinta y nueve cervezas, de ellas veintisiete en terraza, veinticinco de las cuales bien acompañado, una solo y otra deseando acabar. No se contabilizaron en la fiesta del pueblo. Doscientos cuarenta cafés (aprox.) en variadísimas situaciones. Once comilonas con resultado de dos indigestiones y cinco malas tardes; tres cenas al aire libre con resultado eritematoso y trece sándwiches de supuesto embutido engullidos en cualquier parte, con resultado de hambre a las pocas horas. Un chino excelente y un coreano de pega. Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/opinion/personajes-nuestra-histeria-10-verano_202056_102.html?fbclid=IwY2xjawUCFOJwZG9mAWV4dG4DYWVtAjEwAGJyaWQRMHozdnNHQVd5MVhtc2tmejBzcnRjBmFwcF9pZBAyMjIwMzkxNzg4MjAwODkyAAEe8UqqayhH80yqGuiuL75spTcoliGugTKzGMQ1s6-QWEIy_ssGYg7yW76Z4zk_aem_30t57W3vZVaXL4ophpYUVQ

          (Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección titulada "Las razones del polizón", el  30/08/26)  

Personajes de nuestra histeria, 9: el león

 

Que en tierras de León han campado pocos leones es un dato conocido o barruntado por casi todo el mundo. Tal vez alguno de paso en algún circo o por excentricidad adinerada. Casi todos conocemos también que la denominación de ciudad y provincia procede por corrupción (léase evolución, que en idiomas es lo mismo) de legión, del origen militar de la población cuyo espíritu cuartelero aún se deja ver con pertinacia. Quizás por el afán de abreviar y entenderse mediante el uso de símbolos parlantes en una sociedad analfabeta, con el tiempo la figura de un león acabó por significar a la ciudad y al reino y, al fin, por representarlas. De ahí a colocar leoncitos de todo tipo de materiales, formas y colores en todo tipo de tamaños, soportes y ubicaciones urbanas (rotondas, rinconadas y plazoletas, preferiblemente), solo median algunos siglos y la intención municipal de recargar una supuesta identidad que para sí quiera el mucho más discreto reino de Wakanda.  
Mola el león. Por ello se ha convertido también en emblema de tantos territorios y ciudades por el ancho mundo, lugares con frecuencia poco dados a estar poblados por tales animales: de los tres estirados y superpuestos ingleses a los espadachines de Sri Lanka o Países Bajos,  Montenegro, Chequia, Zaragoza o Jerusalén, entre una infinidad, ofrecen un catálogo de contorsionistas e irreales animalitos que hacen palidecer a los dibujantes de manga. El origen de este éxito reside seguramente en las virtudes de simba (león en suajili), que son notorias: rey de la selva a causa del poder de fauces y músculos es también el rey de la pereza, contradicción que quisieran resolver los clientes de los gimnasios del mundo. Es asimismo rey de la actividad sexual. Lo tiene todo. Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/opinion/leon_201714_102.html?fbclid=IwY2xjawUCFFBwZG9mAWV4dG4DYWVtAjEwAGJyaWQRMHozdnNHQVd5MVhtc2tmejBzcnRjBmFwcF9pZBAyMjIwMzkxNzg4MjAwODkyAAEefXULj58k-BWqwuuzozjekv1vPQYsfUXPKcdKdfC3x75KtKTuZi9ZxRLIs0w_aem_b-9fMvDEQ-HYP4tou1vHPg
 
          (Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección titulada "Las razones del polizón", el  23/08/26)  

Personajes de nuestra histeria, 8: dios

 


Entre todos los personajes de nuestra historia e histeria, sin duda los más exitosos y controvertibles son los dioses, dios en singular y con minúscula en su nombre genérico. Pocos personajes imaginarios han logrado tanta relevancia y levantado tanta polvareda, desértica o montañosa.

A quienes no creen, la existencia de tales personajes imaginarios y la prolijidad de ceremonias y fábulas en torno a ellos les provocan varios tipos de reacciones, a saber:

-        El cachondeo. Bromear con las divinidades es afición inveterada y aplaudida. O lo era, porque ahora a la mínima cualquier ciudadano se enfada ostensiblemente o te saltan encima leguleyos integristas (sinónimo del diccionario de la RAE: fanáticos) y te ponen una querella o una bomba con la excusa de la falta de respeto. Como si fuera obligatorio reírse o respetar según qué cosas. Si hay que escoger, mejor Brian.

-        El cabreo. La blasfemia es el deporte rey, preferido por creyentes y no creyentes. Igual que unos y otros invocan al dios oportuno en momentos de placentero éxtasis, también lo hacen cuando la fortuna se torna esquiva y la ira prevalece. Entonces dios es, más que otra cosa, una palabra-comodín: suena fuerte, suena rotunda, suena al dios vascongado de mecagüen. Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/opinion/personajes-nuestra-histeria-8-dios_201398_102.html?fbclid=IwY2xjawUCE-VwZG9mAWV4dG4DYWVtAjEwAGJyaWQRMHozdnNHQVd5MVhtc2tmejBzcnRjBmFwcF9pZBAyMjIwMzkxNzg4MjAwODkyAAEepV2ZqGdFcAaE3U2XlU9uvRCFfKHW2w4R5t654KBVEGR9ds78LXGBDgwHTjA_aem_xzZAZwZntdeLK6Ox6Wcspg

          (Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección titulada "Las razones del polizón", el  16/08/26)