domingo, 10 de mayo de 2026

La habitación china

 


Nos pide el director de este, nuestro periódico, que actualicemos datos personales, fotografía y presencia en redes sociales para que el algoritmo, la IA o quien quiera que sea compruebe si recurrimos a la inteligencia artificial para escribir o si, incluso, es ella quien lo hace con (o sin) nuestro nombre. O sea, para abreviar, la máquina pide que nos identifiquemos como humanos, que nos autentifiquemos -¿humanicemos?- y demos muestras de que lo nuestro no es suyo. Incluso se ha puesto de moda escribir con errores ortográficos para distinguirse de la eficiencia gramatical de la IA. La excusa perfecta.

Nadie le pide a la IA que demuestre que es una máquina y no un montón de individuos escribiendo respuestas que queremos leer y quieren que leamos, como los enanitos que antaño vivían en los televisores. Y mucho menos pedimos que revele de dónde extrae sus ideas, si es que pueden llamarse así. Quizás porque ya sabemos de dónde: de nosotros. Durante décadas hemos estado cebando su memoria y supuestos razonamientos con todo tipo de información y deformaciones, con toda colgadura en redes y webs, con Shakespeare y Jesús Gil, con Scorsese y Torrente, hasta lograr una ingeniosa y perifrástica colega que devuelve el favor solicitando nos declaremos autores de nuestras palabras cuando somos también autores de las suyas. Por esas palabras, además, nadie ha pagado o compensado, pero gracias a ellas algunos se están forrando. Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/opinion/habitacion-china_195988_102.html?fbclid=IwY2xjawRuUfdleHRuA2FlbQIxMABicmlkETA0Vjl2RWNueUxhQVhKdmlYc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHrJMmSHlrsdeXAqEdWMQxEaSBAR4eF8xSJTUX4Mt6YAvzCbNN96tbx5Cb_L3_aem_PSCFYEjN2BI5xulNGH7FJw

 (Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección titulada "Las razones del polizón", el  10/05/26)  

domingo, 3 de mayo de 2026

Pureza de sangre

 


Resulta muy provechoso contar con personas de segunda clase. En la antigua Roma (esclavos), en la Edad Media (siervos) o en el antiguo régimen (vasallos), este grupo soportaba los privilegios ajenos y se ocupaba de las tareas más desagradables y duras. Un chollo. Se les robaban muchas cosas, sobre todo la posibilidad de ser personas como los demás y, en términos económicos, eran despojados del rendimiento de su trabajo y de sus posesiones. En época moderna se ha reverdecido esa segregación con distintas fórmulas que señalaban a determinados grupos definidos por su etnia o procedencia y aunque el concepto no fuera nuevo, adquiría nuevas galas verbales: pureza de sangre, pureza racial (leyes de Núremberg, apartheid)… Una larga lista de atrocidades se ha amparado en este tipo de discriminaciones por razón de procedencia, sexo, etnia o religión.

A menudo, también, esa idea ha estado detrás del colapso -social, cultural, económico…- de distintas sociedades, una de ellas, precisamente, la que tanto orgullo vano y tontorrón provoca en los promotores de la nueva versión: la “España imperial” fracasó cuando se empeñó en expulsar a españoles de otra fe o persiguió a los que prefirieron quedarse para apropiarse de lo suyo. Como el holocausto judío fue asimismo un inmenso robo o el genocidio palestino lo es, pureza de sangre o prioridades sociales son, en fondo y forma, un atraco a mano armada. Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/opinion/pureza-sangre_195612_102.html?fbclid=IwY2xjawRlFt5leHRuA2FlbQIxMABicmlkETBGV1Q5d2t5Y295Tm5IcGdKc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHjqzlTUU-LxyLpfR5Cj115PdPhYM_sk5ZW8Swohbr90y7Rcf_d5qJYaRmVEX_aem_2AEqVGDZPAHlInzXEivtnQ

                 (Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección titulada "Las razones del polizón", el  03/05/26) 

domingo, 26 de abril de 2026

La piel de Venus

 


Un día de abril de hace un par de siglos, un paisano de Milo, peñasco volcánico de las Cícladas, encontró fragmentos enormes de una gran figura femenina: la estatua de Venus que lleva el nombre de su isla. Renacida a una nueva era de forma repentina, la admiración causada por su blanquísima desnudez provocó de inmediato la codicia del campesino y una disputa entre dos potencias colonizadoras, Francia y Turquía, apenas meses antes de que Grecia se rebelara como nación independiente frente a la segunda en una guerra cuya inicial batalla marítima se libró precisamente en esas costas.

Pero la diosa tallada y pulida en dos enormes bloques de mármol níveo ya no estaba allí. Tras dormir en un establo y en una bodega de barco, tal vez después de sufrir amputaciones y golpes, la estatua se ofreció a ojos de Luis XVIII y acabó por instalarse en el Louvre, donde aún hoy se muestra rodeada de jaspeado granate y el pasmo o la indiferencia de multitudes. 

 Existen otras muchas esculturas de Afrodita en diversas actitudes, muchas de ellas íntegras, como recién acabadas; algunas de ellas incluso compartieron espacio con esta en tiempos recientes, casi haciéndola de menos. Por eso la pregunta sigue siendo ¿qué la hace tan famosa? ¿Por qué esta y no, por ejemplo, la Venus Medici, la de Capua, etc.? ¿Es acaso porque no tiene brazos y la imaginación puede proporcionárselos?  Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/opinion/piel-venus_195251_102.html?fbclid=IwY2xjawRb4UpleHRuA2FlbQIxMABicmlkETBtTG9oWHc1djVyVjhjVlhqc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHnQQQLo92NBsT8zXJ7pAmSi-wvOJ6SU4N_epPc9xcJqjoWvb7WpqlmIC0NUB_aem_XO3e4VdgN1M9XKVyJc3jwA

                (Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección titulada "Las razones del polizón", el  26/04/26)