La estética viene en el lote ultra y, entre otras actualizaciones del pijerío, se ha puesto de moda el estilo denominado -en inglés, of course- “old money”. El dinero viejo de toda la vida. Su principal pretensión es presentarse ante los demás (verbo posturear) como revelador de una fortuna gran reserva, rico de estirpe, en absoluto arribista o esnob, y, por tanto, no necesitado de exhibir riqueza sino de envolverse en ella de forma discreta, como quien no quiere la cosa, una suerte de pudorosa opulencia: tengo pasta porque no tengo más remedio, como quien tiene los pies planos. Lujo silencioso, lo llaman también, aunque grite clasismo a los cuatro vientos.
La riqueza vieja se imita con dificultad. Se reconoce de inmediato al rico de familia: más allá de su físico impecable (dentadura de casta, mandíbula salediza…), posee una afabilidad distinguida, un “saber estar” que se decía, y se mueve como pez en el agua en cualquier situación porque se sabe a salvo de cualquier marejada. A veces ni siquiera lleva dinero para contingencias, porque las contingencias pertenecen a un territorio sobre el que es llevado en volandas. Trata a todos, conocidos o no, con familiaridad un punto indulgente y si su cháchara informal y campechana no le compromete, la protocolaria no respeta norma alguna porque todo se disculpa a un invitado y él siempre está invitado, es un honor su presencia y acaso su mera existencia lo sea. Sus faltas desaparecen mientras reconviene las ajenas paternalmente. La palabra condescendencia le define. Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/opinion/old-money_198160_102.html?fbclid=IwY2xjawScdVFleHRuA2FlbQIxMABicmlkETBsaU84eXJBdXlWMU43UzJ0c3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHjUJU8UfdPyo6ULtPNhrvTD6xcA00tU-6b9N0j8S3Eb8b3E1HKySOMsh9Sql_aem_QYNgaMYQTschBhwYU5qSeA
(Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección titulada "Las razones del polizón", el 14/06/26)



