domingo, 12 de abril de 2026

Familias reales

 


El pasado día 5, Juan Carlos I acudió a una corrida de toros en la plaza de La Maestranza, Sevilla. España, para más señas: desde unos 8000 km de su actual residencia personal y fiscal, vino a visitar a parte de su familia y ver cómo mataban unos animales en público. Como consecuencia de ello se tomó una fotografía peculiar, la que ven aquí. En ella, el rey emérito se sienta rodeado de su hija mayor, Elena, y una corte y cohorte de matadores de toros vestidos de distintos tonos cromáticos.

De inmediato viene a la cabeza Goya y la Familia de Carlos IV, en el Prado. Ese famoso cuadro de gran tamaño ofrece versión borbónica de Las meninas que el aragonés, a la sazón pintor de cámara, ejecutó para complacer a sus clientes, reunidos en una escena familiar idílica si no supiéramos nada de historia, nada de ellos. Así debería ser y así funcionaban las imágenes del poder en el régimen prerrevolucionario: eran una declaración perfectamente rebatible que nadie podía rebatir. En el lienzo goyesco, aparte la pareja real y otros, se encuentran el hijo mayor, Fernando, llamado a traicionar al padre y deponerlo, aparte de convertirse en el peor de los reyes españoles (puesto muy competido) o el hermano de este, que liderará el levantamiento contra la entronización de su sobrina, Isabel, dando pie a las turbulentas y dramáticas guerras carlistas. Y etcétera. No entremos en más detalles. Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/opinion/familias-reales_194455_102.html?fbclid=IwY2xjawRJaqFleHRuA2FlbQIxMABicmlkETBnZHYzeXhwNEkyTFNEdkdsc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHkvy-6CvNtocllj5aAaqM-IkSmhUa_bsUvK3xX7Vssdht2Ajl8CJpCgygNNa_aem_8MXj1B2lhRkpmmJoFBTEwg

              (Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección titulada "Las razones del polizón", el  12/04/26) 

domingo, 5 de abril de 2026

Santa fuga

 


En estas fechas (señaladas y etcétera) siempre puede recurrir uno a su propia tradición. Ya saben, el típico artículo sobre la discordancia de la celebración de la Semana Santa respecto a los valores del cristianismo, su ostentación y alborotos; sobre cómo se invaden los espacios públicos sin consideración por parte de una confesión concreta en un Estado aconfesional, a veces hasta cobrando por ese uso con la manida excusa de los donativos; sobre los embotellamientos e incomodidades varias y arbitrarias; sobre como algunos ciudadanos se permiten cuestionar en masa otras celebraciones, otras fes, otros ritos con gran viga en ojo propio; también sobre lo molestos, inmoderados y cargantes que son peroratas y solemnidades cofradísimas que inundan con su intercambiable prosopopeya periódicos, calles, tertulias y tópicos turísticos; o sobre las cantidades ingentes de dinero -¡e impactos!- que afirman sesudos estudios manan gracias a estos multitudinarios afanes cuando nadie ha estudiado si tantos caudales se verterían de igual forma en unas vacaciones reglamentarias sin engorro de capirotes o si merece la pena vivir diez días acosado por gente disfrazada desfilando a troche y moche que ha pedido el sentido de la medida y del desarrollo lógico del drama pasional que dicen representar, roguemos por la hostelería, amén. Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/opinion/santa-fuga_194060_102.html?fbclid=IwY2xjawRAL_RleHRuA2FlbQIxMABicmlkETBTakJsQlVMMHlQNExTbTVqc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHg8QZN9sHmSRHn5pB1xvWFh_ZIo8Hi90YWOhQH45vZvIcten-qfcAGQrXhdJ_aem_cqCRjAunWwdI9hHlvElukQ

             (Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección titulada "Las razones del polizón", el  05/04/26) 

domingo, 29 de marzo de 2026

Guerra en Asia o solo negocios

 


En “La princesa prometida” durante la batalla de ingenio entre Westley (el hombre de negro) y Vizzini se menciona un error clásico: “nunca te metas en una guerra terrestre en Asia". Se dice por ahí que la frase es original de Montgomery (o de MacArthur), acuñada por la experiencia de la Segunda Guerra Mundial, aunque en cualquier caso atestigua la enorme dificultad de invadir con éxito ciertos territorios a causa de la enormidad de sus extensiones, la diversidad de sus pueblos y la hostilidad de clima y orografía. Es una obviedad, pero da igual, distintos imperios lo han intentado con consecuencias nefastas que también han dado igual, porque perseveran. Ahora le toca el turno al presidente delincuente, que la ha liado parda de la mano del genocida del Likud y no sabe cómo salir del brete.

Todo empezó con los bombardeos con que acostumbran a saludarse en Oriente Próximo (Medio para los gringos), utilizados tradicionalmente con fruición asesina por Israel, más desde que Netanyahu ha considerado que luchar con sus enemigos pasa por matar a todos sus vecinos y quedarse sus tierras. Trump, como suele, le siguió la broma en Irán, con ninguna evidencia a favor de sus argumentos, ninguna a tenor de Naciones Unidas o cualquier organismo medianamente independiente. Ninguna. Una guerra de capricho o de interés, por tanto. Y una guerra que, como todas y más en Asia, se complica. Los iranís utilizan la única arma de que carece Trump, la geografía: atacan a países amigos de los estadounidenses y destruyen instalaciones y suministro petrolífero o gasístico alarmando a medio mundo con el aumento de precios, particularmente a los estadounidenses. Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/opinion/guerra-en-asia-solo-negocios_193741_102.html?fbclid=IwY2xjawQ28tRleHRuA2FlbQIxMABicmlkETB2QjNNNldUc0dsUDFOTmlBc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHiEQiNlfusS3LB32F7lSXfurRBlgaf3jEGDpGUpkBKcj33DqvYa_bMNsOSVw_aem_hdA6hJMEjR7ZsuRX9vWpzQ

            (Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección titulada "Las razones del polizón", el  29/03/26)