domingo, 26 de abril de 2026

La piel de Venus

 


Un día de abril de hace un par de siglos, un paisano de Milo, peñasco volcánico de las Cícladas, encontró fragmentos enormes de una gran figura femenina: la estatua de Venus que lleva el nombre de su isla. Renacida a una nueva era de forma repentina, la admiración causada por su blanquísima desnudez provocó de inmediato la codicia del campesino y una disputa entre dos potencias colonizadoras, Francia y Turquía, apenas meses antes de que Grecia se rebelara como nación independiente frente a la segunda en una guerra cuya inicial batalla marítima se libró precisamente en esas costas.

Pero la diosa tallada y pulida en dos enormes bloques de mármol níveo ya no estaba allí. Tras dormir en un establo y en una bodega de barco, tal vez después de sufrir amputaciones y golpes, la estatua se ofreció a ojos de Luis XVIII y acabó por instalarse en el Louvre, donde aún hoy se muestra rodeada de jaspeado granate y el pasmo o la indiferencia de multitudes. 

 Existen otras muchas esculturas de Afrodita en diversas actitudes, muchas de ellas íntegras, como recién acabadas; algunas de ellas incluso compartieron espacio con esta en tiempos recientes, casi haciéndola de menos. Por eso la pregunta sigue siendo ¿qué la hace tan famosa? ¿Por qué esta y no, por ejemplo, la Venus Medici, la de Capua, etc.? ¿Es acaso porque no tiene brazos y la imaginación puede proporcionárselos?  Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/opinion/piel-venus_195251_102.html?fbclid=IwY2xjawRb4UpleHRuA2FlbQIxMABicmlkETBtTG9oWHc1djVyVjhjVlhqc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHnQQQLo92NBsT8zXJ7pAmSi-wvOJ6SU4N_epPc9xcJqjoWvb7WpqlmIC0NUB_aem_XO3e4VdgN1M9XKVyJc3jwA

                (Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección titulada "Las razones del polizón", el  26/04/26) 

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