jueves, 8 de enero de 2026

Profesiones con presente 3: el joven facha

 


Hay profesiones que reaparecen con el tiempo, se creen extintas, pero -caprichos del ADN- de nuevo se hacen presentes. Y tan “presentes” en este caso. Daba mucha vergüenza ser facha, pero ha vuelto la moda, como los pantalones de campana. La rueda de la fortuna no para de girar, aunque a veces se embarre y salpique.

El facha de antes (del último medio siglo) solía ser un señor entrado en años y en carnes, fragante a tabaco y loción de señor, con cortinilla capilar canosa y/o teñida, trajines varios y traje estándar, a menudo cruzado, corbata reventona o pecho airoso y encadenado; opinaba sin matices o misericordia para que lo oyeran en la acera de enfrente y solo él tenía razón o, dicho en sus propios términos, “lo que yo te diga”. En fin, el tío o abuelo que hemos tenido todos, ya lo conocemos. Sin embargo, el facha actual, posmoderno, posindustrial y pospandémico se curte en el gimnasio (que llama gym), viste apretado (y lo llama outfit), a menudo no rebasa los treinta y es más español que la legión… extranjera. También en palabras del viejo facha, es un mocetón sano y como es debido, que sabe cómo son y deben ser las cosas, cómo está el país, a punto de romperse, y los peligros que le tiran de la sisa. Sabe tratar a las mujeres, a los bichos, a los zurdos y a los de fuera, le gustan los morlacos y las peinetas y salvará España a su pesar. Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/opinion/joven-facha_188490_102.html?fbclid=IwY2xjawPMSLlleHRuA2FlbQIxMABicmlkETBzb0lkakExblNNSUxxNXdHc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHiOdSyln_p5jS4tLY0LhifOM2DBhe_Ww8vFWHI5ZSQacJ-H_ha-wZDO2hRTA_aem_rzrv_sV9zFj-wnVXDBv6yw

                 (Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección titulada "Las razones del polizón", el  28/12/25)

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