domingo, 18 de enero de 2026

Reino de Rotonda

 


Después de Francia, la inventora, y Reino Unido, donde se usan al revés, el nuestro es el país con más rotondas en términos absolutos y per cápita. Aunque lo de cápita depende, pues hay que dividir entre quienes son más listos que los demás y usan el carril interior como les da la gana y los que usan el exterior para tener razón y ser más listos que los demás. Pero las rotondas son, sobre todo, omphalos, esfínter y vórtice de significados. Sin exagerar.

Preocupa lo que se pone en ellas más que lo que pasa por ellas, y en León sublimamos la costumbre de dotarlas con lo mejor de nosotros. Pinilla, barrio dedicado aún a la distinguida memoria de un “camisa vieja” falangista cuyo nombre resiste al cumplimiento de la ley, quizás por haber participado en la fundación de Alianza Popular, asiste al derribo de una fuente de glorieta (por oscuras razones aquí no se dice rotonda) para instalar otro bibelot en el mismo y redondo sitio. Son tiempos en que la ética importa menos que la estética. Colaboracionistas de la dictadura aparte, el denominado a la sazón “mamotreto” o “armatoste” consistía en una serie de plataformas de hormigón afectas a academicismos remolones de la Bauhaus. Nada peor que la mayoría de las edificaciones que rodean el casco viejo o lo invaden y se siguen construyendo con afán. Costó unos 220 mil euritos hace veinte años y su derribo ha costado otro pico (93 mil), a sumar a la figurita (48 mil). Módicos precios. No será otro leoncito, sino árboles en acero corten, que los de madera dan alergia (municipal). Consumo de luz y molestias justifican el caso, algo que también evitaría cerrar un grifo y un interruptor. Respecto a fealdad, sobran candidatas (p.e. la “de Morano”). Prosigue esta afición con otros 400 mil dedicados a seis plazoletas más con sus correspondientes enseres escultóricos. Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/opinion/reino-rotonda_189532_102.html?fbclid=IwY2xjawPauEtleHRuA2FlbQIxMABicmlkETBwTjhEM3lib09VaThKVWhXc3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHsVPRujDoVRAJ2IsdPaH-Nm390gWMjwYQHAE-aQp6z-Yy_Zit7bnixi8J9yz_aem_FncqrOsxLjzNlsKtlM6eFg

                   (Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección titulada "Las razones del polizón", el  18/01/26)


domingo, 11 de enero de 2026

Profesiones con presente 5: El negacionista

 

Se suele resolver de un plumazo: el negacionista es un cuñado pasado de revoluciones, un cachondo involuntario o un cretino lengualarga. O las tres cosas a la vez. Pero no, este representante destilado del Zeitgeist de nuestro tiempo también ha de tener sus normas.

En primer lugar, digámoslo con rotundidad: “negacionismo” no es un buen término, no se atiene a la fidelidad que uno espera de una palabra. Quienes niegan lo cierto suelen afirmar otra cosa, por disparatada que sea. Propongo llamarlo disparatadismo, irracionalismo... O ignorancia en general, ya que darle la categoría de “ismo” lo convierte en sistemático y sistema, lo que se dice sistema, no hay.

Nadie puede tirar la segunda piedra, porque quien más y quien menos cuenta con sus propias creencias acientíficas y absurdeces de cabecera. De seres imaginarios y superpoderosos están pobladas toda religión y fe, y el empeño de cada una por imponerse como verdadera ha costado tantos o mayores conflictos que la caterva negacionista que se ha venido encima en estos tiempos virales y atrabiliarios. Aplicando la teoría de conjuntos comprobamos que tales creencias se comportan como grupos sucesivamente incluidos uno en otro y establecen la siguiente regla del negacionismo: a cuantos más conjuntos se pertenezca peor. Con permiso de don Euler, más que conjuntos planos podríamos hablar de conjuntos  tridimensionales, suerte de sumidero cónico, de forma que la tontería se acelera a medida que se desciende en ellos. Seguir leyendo: https://www.lanuevacronica.com/opinion/negacionista_189112_102.html?fbclid=IwY2xjawPRgBlleHRuA2FlbQIxMABicmlkETBWVGdVN0xKaXRGUDhyS1p0c3J0YwZhcHBfaWQQMjIyMDM5MTc4ODIwMDg5MgABHiIy3FD-qJ7_HxkmvZ-pGaDMNZshKOy3Pc8lFcWCdvTRLmIN-fTj_zhlSS93_aem_Wx3HlrwMpHcJ6EyNDEB4OQ

                  (Publicado en La Nueva Crónica de León, en una sección titulada "Las razones del polizón", el  11/01/26)